una historia que merecía ser contada como los dioses mandan. El Sueño de los Traidores

Hola, hoy en «Curiosidades y Anécdotas» Álex R. Berna te revelará todo lo que implicó escribir su obra «El Sueño de Los Traidores» una historia que merecía ser contada como Vátek y los dioses mandan.

Una pregunta que todo inventor de ficción odia

Los lectores más osados suelen preguntarme que de dónde he sacado las ideas para escribir «El sueño de los traidores». Es una pregunta que todo inventor de ficción odia o, por lo menos, mira con ojos aviesos.

Si existiera ese donde, allí estaríamos todos con una pala y una bolsa impermeable bien grande, dispuestos a extraer el precioso magma de la fría tierra. No, no puedo hablar de cómo se me ocurrieron esas ideas (ojalá pudiera). Pero sí puedo contaros algunas cosas.

Género: Fantasía y Ciencia Ficción.

La historia primigenia de «El sueño de los traidores»

La historia primigenia de «El sueño de los traidores» empezó a gestarse en un punto a mediados de la década de los 90 (mi memoria para las fechas es desastrosa), y en un rincón perfectamente compartimentado de la existencia: la tierna cabeza de mi yo adolescente.

Desde pequeño había imaginado historias, pero fue por esa época cuando mis fantasías tomaron algo de cuerpo. Por entonces me fascinaban los personajes con formas no humanas pero que se portaban, valga la redundancia, como humanos.

Y lo cierto es que aún me fascinan. Obras como Rebelión en la granja (George Orwell, 1945) o Porco Rosso (Hayao Miyazaky, 1992) o Maus (Art Spiegelman, 1980-91), por poner tres ejemplos, tuvieron un impacto decisivo en mi manera de imaginar.

Aunque yo diría que la obra que se llevó la palma fue el inigualable cómic de Spiegelman.

Antes de que alguien lo pregunte, sí, por eso los belean tienen los rasgos que tienen.

¡Ay, bendita juventud!

Por aquel tiempo yo no escribía de forma regular; lo que me fascinaba de verdad era el cine, y ya entonces tuve muy claro que la primera película que dirigiese (porque daba por hecho que iba a ser director de cine; ¡ay, bendita juventud!) estaría protagonizada por humanos no humanos, por así decirlo.

Creía, y sigo creyendo, que es una magnífica coartada para hablar sobre nosotros al mismo tiempo que se ofrece un divertimento extra al espectador (o al lector). Y seguramente coincidáis conmigo en que una compañía como Píxar, poco tiempo después, me dio la razón en esto.

Con el tiempo, aquellos primeros bosquejos mentales cambiaron, modificando también la estructura de esa historia que iba pergeñándose en mi cabeza.

Remodelación y ensanchamiento de la historia

Con los años, adoptó más ingredientes, más profundidad y más complejidad. Estoy convencido de que libros como El juego de Ender (Orson Scott Card, 1985), Los pilares de la Tierra (Ken Follet, 1989) y El conde de Montecristo (Alejandro Dumas, 1844), y películas como Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) o El club de la lucha (David Fincher, 1999), unas obras con más impacto que otras, de alguna forma influyeron en la remodelación y ensanchamiento de la historia que estaba pergeñándose en mi cabeza. Y que comenzó a tomar forma, durante una larga época, en cientos de notas manuscritas.

He de confesar que cuando por fin me decidí a empezar a escribir «El sueño de los traidores», lo hice sin ningún tipo de pretensión. Lo hice solo porque necesitaba sacarme la historia de dentro y porque por fin, después de una juventud mal aprovechada y una vida laboral exigente, tenía tiempo de sobra para escribir y la madurez suficiente para no dejar de hacerlo.

El primer borrador

El primer borrador lo terminé allá por 2017. Hay pocas sensaciones mejores que ver acabado el primer borrador de tu primera novela; ¡para mí ya era toda una hazaña haber parido ese montón de letras! De título Exópica (luego pasó a llamarse Universo no humano y de ahí, finalmente, a El sueño de los traidores) la veía como una historia inconmensurable, fastuosa e inigualable.

Lo que yo no sabía por aquel entonces es que estaba mal escrita, que era demasiado larga y que solo me gustaría a mí. Un desconocimiento que fue fruto de escribir sin tener ni idea de lo que significa realmente escribir.

¿Y cuándo me di cuenta?, cuando pasó un tiempo y volví a leer lo que había escrito, así de simple. Entonces aprendí que lo que hoy escribes te puede parecer bueno y mañana una auténtica basura.

Aquel horrible día se abrieron dos posibilidades ante mí: podía abandonar el proyecto, y dejar así las cosas, o podía ponerme manos a la obra de verdad.

Y si tomé este último camino no fue por valentía (puesto que no tenía ni idea del largo camino que me esperaba), sino porque supe que ahí había una historia que merecía ser contada como Vátek y los dioses mandan 😉.

El resto os lo voy a ahorrar porque la épica suele llevarse mal con el trabajo duro y prolongado. Puedo deciros que la historia terminó teniendo 900 y pico páginas cuando el primer borrador tenía más de 1300. Puedo deciros que he reescrito el texto entero unas veinte veces y que lo he repasado unas cien (y aun así se han colado errores; jamás subestiméis la labor de los buenos editores y correctores), a lo largo de más de tres años y a razón de unas seis horas diarias de trabajo (siendo los domingos los tristes ganadores).

Reescribiendo textos enteros

Cada vez que aprendía algo sobre el arte de la escritura, me tocaba reescribir el texto entero. Y os aseguro que de escritura no termina de aprenderse jamás. Como dijo un famoso Pablo, “las obras no se terminan, se abandonan”. Es probable que si empezara a escribir hoy «El sueño de los traidores» desde cero, el resultado sería diferente y posiblemente, en términos literarios, mejor; pero entonces perdería ese dulce sabor de la inocencia que aún conserva y que le da un tamiz, a mi modo de ver, único. En otras palabras, poco quedaría de la historia que aquel chaval imaginó en su día.

Ya habrá tiempo para escribir otras cosas mejor escritas (y que se servirán del aprendizaje acumulado en este viaje). Ojalá no sea así, pero dudo que algún día vuelva a escribir una historia que tenga el corazón de El sueño de los traidores.

Pero ¡eh!, me he equivocado tantas veces en la vida que probablemente en esto también me equivoque.

Hasta que se resuelva esa duda, os invito a leer un libro que, pase lo que pase, ya ha cambiado la vida de alguien.

Y hasta aquí la experiencia de nuestro queridísimo autor Álex con su libro «El Sueño de los Traidores». Es increíble que haya tanto qué contar detrás de las palabras de un libro ¿Qué opinas tú?

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